Cultura
CULTURA
Bulgaria tiene 36 reservas culturales, 160 monasterios y mas de 40 0000 monumentos históricos. 7 de estos lugares de interés están el la lista de herencia mundial de UNESCO.
Existen monumentos de diferentes periodos históricos: descubrimientos prehistóricos, tumbas tracias, artefactos del periodo helenístico, castillos y fortalezas romanos y bizantinos, monumentos históricos del Primer y del Segundo Estado Búlgaro, del periodo del renacimiento Nacional, incluso pueblos enteros que conservaron durante los siglos su especto autentico.
El tesoro de oro mas antiguo de Europa fue encontrado precisamente en la Necrópolis de Varna. Otros tesoros, famosos por todo el mundo, son los tesoros de oro de Valchitran, de Panagyurishte, de Vratsa, de Lukovit y de Letnitsa y el tesoro de plata de Rogozen.
Se conservaron muchísimos museos y casas, que hoy día sirven de ejemplo de la cultura y de la arquitectura bulgara. Los mas populares son el Monasterio de Rila, de Bachkovo, de Rojen, de Troyan, de Aladja y el de la Transfiguración. No solo en ellos, sino también en las numerosas iglesias se pueden encontrar ejemplos únicos de iconos, talla de madera y antiguos manuscritos.
ARTESANÍA
En el transcurso de varios siglos, las tierras búlgaras constituyeron un enorme taller en el que bullía un trabajo incesante y creador. Los objetos de madera, metal o barro, además de ser útiles, poseían belleza y perfección. Estas características, conservadas en sus formas y presentes en nuestro tiempo, reflejan el alto grado estético del pueblo búlgaro.
La tradición de la artesanía ha pasado de generación a generación, alcanzando su culminación en los siglos XVIII y XIX. Durante este período florecen la talla de madera, la iconografía, el trabajo del cobre, la alfarería, el hierro forjado, la orfebrería, los tejidos y el bordado. Numerosas obras de aquella época se pueden encontrar en las ciudades renacentistas de Koprivshtitza, Jeravna y Samokov.
Las piezas de cobre de los artesanos de Ustovo y Shumen, son objeto de admiración, hasta hoy en día, por su fina y hermosa elaboración. Se distinguen las mesas de cobre con grabados de flores, hojas o aves. Por otro lado, la joyería búlgara ha logrado grandes éxitos, destacando las pulseras, los anillos o los pendientes, que mantienen un tradicional valor estético (piezas que hacen parte del traje nacional de la mujer búlgara).
Otro de los oficios populares es el trabajo de alfarería. Se desarrolla, principalmente, en regiones ricas en barro de buena calidad como son Gabrovo y Troyan. Los objetos están decorados en colores rojo, amarillo, verde o blanco; colores que combinan bien con el matiz natural del barro. Los artesanos de Troyan enriquecen esta gama, añadiendo el azul y el naranja. Para esto, dejan caer una gota de los diferentes colores, para preparar una particular mezcla, dando lugar al
reconocido estilo de Troyan.
La mujer búlgara demuestra su sentido de la belleza y la armonía en el arte de los tejidos. Son impresionantes las alfombras de lana de oveja y de cabra de los Rodopes, los ornamentos geométricos de las alfombras de Chiprovtzi y el vistoso rojo de las de Kotel. Las mujeres búlgaras saben bordar y tejer maravillosamente. En numerosos puestos ambulantes pueden encontrarse los manteles originales, sin embargo, es necesario aclarar que el paraíso artesanal se encuentra en Etara.
La talla en madera, como oficio, existe desde la época del Primer Estado búlgaro. Prueba de ello, son los diversos fragmentos de piedra y madera, conservados en los museos. Las maderas más utilizadas son el nogal y el tilo que con el tiempo adquieren un bello color rojizo marrón, además de que son fáciles de trabajar. Entre las piezas más célebres destaca la puerta de la Iglesia de Jrelio, del Monasterio de Rila, del siglo XIV.
La maestría de los búlgaros, en este trabajo artesanal, se refleja en la iconografía, oficio tradicional que alcanzó su auge en el siglo XIX. El icono no tiene funciones decorativas como la pintura religiosa ni tampoco ilustrativa como la miniatura, sino que, a través del icono se realiza la relación invisible con Dios. Es por eso que las imágenes principales son de Jesús Cristo, la Virgen María y de diversos santos (intermediarios en la comunicación con Dios). El icono demuestra los diferentes símbolos y elementos decorativos, así como los rasgos de cada santo ortodoxo. Por otro lado, el icono está estrechamente relacionado con la vida cotidiana de los búlgaros: se regala en los bautizos, con él se bendicen los novios y se lleva en procesiones funerarias. En la mayoría de los casos el icono está colocado en los iconostasios (retablos), donde su ubicación se hace conforme los cánones religiosos.
Según la tradición la imagen se pinta sobre una tabla de madera de tilo o de ciprés. Primero se hacen varias capas de cola para pegar después, el fino lienzo de cáñamo o lino. Se vuelven a aplicar capas de cola, se sobrepone una capa de yeso o creda y se pule, momento en el que se dibujan los contornos de la imagen. Puesto que el oro simboliza la luz divina, el fondo se hace de este color. La pieza refleja las características de la religión ortodoxa, cuya base es la lucha entre el espíritu y la materia, siendo el objetivo la victoria del espíritu.




